viernes, 31 de enero de 2020

vacío

Ella no sabía cuánto tiempo llevaba ya encerrada en aquella oscuridad. 
Era absoluta, tanto que no se lograba ver ni distinguir nada. La falta de luz le había hecho perder la noción del tiempo, no podía medirlos días ni siquiera por los tiempos de comida porque no había comido desde que había despertado en aquel lugar, tampoco había tenido hambre ni sed. 
Lo único que sabía era que estaba encadenada por el tobillo a alguna pared que no había logrado encontrar, al principio intentó encontrar algo con lo que poder liberarse pero después de haber pasado durante lo que se antojaron horas e incluso días andando en varias direcciones no había logrado encontrar ni rastro de nada en aquella estancia, ni paredes ni objetos, no entendía cómo era posible que hubiera un espacio tan grande que pudiera estar cerrado; porque debía estar cerrado a cal y canto para que no se colase ni pizca de luz.
Muy a menudo se paraba a pensar en su vida antes de la oscuridad no había sido en absoluto la vida que había deseado para ella. Pero bueno quién en el mundo ha llevado la vida que desea tener. 
Y no era por hacerse la víctima pero su vida desde niña no había en nada tenido que ver con la vida que llevan las niñas normales por A o por B circunstancias siempre había algo que le hacía preguntarse si no era un error que ella ocupase un lugar en el mundo. 
No parecía estar nunca en el lugar indicado. Ya sabía que sonaba a tópico ese típico sentimiento pero ella sin lugar a dudas lo sentía, que aquel mundo no era su sitio pero más allá de ese sentimiento estaba el hecho de que sentía que no había lugar en el universo ya fuera tangible como intangible en el que ella fuera a tener un lugar. 
Había llegado a la conclusión de que quizá aquella oscuridad era su sitio y alguien lo había sabido antes que ella y por eso la había llevado allí. 
Poco a poco se había ido habituando a la falta de luz, al principio se había desesperado un poco pero en aquellos momentos se sentía completamente cómoda en la soledad de su cuarto oscuro.
No tenía que pensar en nadie que no fuera ella misma, no había nadie que la juzgase por hacer cualquier cosa o por pensar de determinada manera y la verdad, no le había molestado nunca estar sola; de hecho era algo prefería así nadie podía defraudarla o defraudar ella a nadie, lo cual, le daba cierta tranquilidad. 
Así que con el tiempo dejó de bucar una salida y quedarse en su oscuridad tranquilamente hasta que alguien ya fuera quien la había llevado allí u otra persona fueran a sacarla o bien hasta que llegase al final de su vida le daba lo mismo una u otra opción.
Aquella era su oscuridad.