Ahora estoy mas que segura que era su forma de mantenerme alejada de una tremenda realidad que tenía mi familia desde hace ya muchas generaciones.
Hace algunos meses mi madre desapareció.
En ese momento empecé a descubrir todo lo que el pasado de mi familia escondía y empezaré a contar la historia desde allí desde la primera mujer de mi familia Romina Fritsh, ella era y sigue siendo un gran icono y modelo a seguir por todas las mujeres de mi familia.
Decían que había sido una gran guerrera que había doblegado hasta al mas fiero de los reyes, que un sultán de un reino lejano había perdido la razón porque se había enamorado de ella y había sido rechazado, que después de tal amor que había sentido por Romina la odió profundamente también y el sultán había jurado odio eterno de él y toda su estirpe hacia ella y toda su descendencia.
Y la verdad es que sí tenía la belleza necesaria para eso, en el salón de mi casa se conserva un retrato de Romina Fritsh, el mejor adjetivo para ella es hermosa.
Tenía el pelo largo y hondulado hacia las puntas su color era muy extraño era oscuro con unos reflejos violaceos aunque no sé si era solo el efecto que le quiso dar el pintor.
Su piel era blanca, sin ninguna imperfección sonrosada en las mejillas. Las cejas las tenía muy finas muy bien perfiladas; los ojos grandes y brillantes de color castaño claro amarillos según los vieras, te inspiran incluso a través de su retrato una gran confianza, no parecía capaz de hacer nada malo; las pestañas larguísimas y espesas. La nariz era pequeña y respingona.
Era bastante delgada, la cintura bastante minuscula.
Tenía una gran presencia, de una persona que no pasa para nada desapercibida, incluso ahora las personas que visitan esta casa y ven su retrato dicen que resuma una especie de poder y atractivo inexplicable.
De pequeña solía quedarme varios momentos del día contemplándola.
Mi madre decía que siendo muy pequeña hablaba con el retrato como si estuviera hablando con ella en persona.
Una de las historias celebres que cuentan de ella es cómo en un viaje en barco un pirata muy conocido y temido en la época intentó atacar su embarcación y tomarla por rehén ella con la valentía que siempre la caracterizó y no se sabe cómo exactamente, algunos dicen que lo hipnotizó, otros que le hizo brujería; pero logró que voluntariamente todos los delincuentes soltaran las armas y se entregaran pacíficamente.
En otra ocasión el rey ordenó que ella debía casarse con él, porque una mujer con su belleza no podía estar desposada con otro hombre que no fuera él.
Romina se negó.
El rey montó en cólera y la mandó a apresar; ella antes de que los guardias se presentaran en su casa se dejó caer en el palacio y habló a solas con él. Nadie sabe sobre qué hablaron en los aposentos del rey y como es natural las malas lenguas decían que lo había "complacido" de una muy buena manera...
El rey retiró su propuesta de matrimonio y se convirtió en un gran amigo de Romina.
Un buen día ella salió de su casa y durante varios años nunca nadie supo de ella, algunos decían que se había casado con un gran noble y se había ido a vivir a otro reino. La verdad era que absolutamente nadie supo jamás qué había hecho durante todo aquel tiempo. Un buen día regresó embarazada y mucho se habló sobre quién sería el padre de la criatura, lo cierto es que Romina nunca le dijo a nadie quién era él. Tuvo a su hija, la llamó Johanna y la crió sola.